Vivienda sostenible en Colombia: qué gana el comprador con un proyecto certificado
El 72% del área con certificación EDGE en Colombia es vivienda de interés social. Qué exige EDGE, qué ganas al comprar vivienda sostenible y cómo evaluar un proyecto antes de separar.
La vivienda sostenible dejó de ser un lujo de estratos altos en Colombia. El 72% de los metros cuadrados con certificación EDGE en el país corresponde a vivienda de interés social, y el 61% de quienes compraron en proyectos certificados dice que la certificación fue relevante en su decisión.
Los datos vienen del Estudio de Compradores de Vivienda Nueva, presentado el 14 de octubre de 2026 en un webinar de Asobancaria con Camacol y Marval. Aquí te explicamos qué significa comprar en un proyecto sostenible y qué ganas tú como comprador.
Qué es la certificación EDGE
EDGE es una certificación de construcción sostenible creada por la IFC, del Grupo Banco Mundial. Para obtenerla, un proyecto debe demostrar ahorros de al menos 20% en tres frentes frente a una construcción convencional:
- Energía: mejor iluminación natural, ventilación y equipos eficientes.
- Agua: grifería y sanitarios ahorradores.
- Energía incorporada en los materiales: materiales cuya fabricación genera menos emisiones.
Ese 20% es un mínimo de diseño frente a una referencia convencional, no un descuento garantizado en tu factura: lo que ahorres depende de cómo habites la vivienda.
Camacol lleva más de 10 años impulsando EDGE en Colombia. Según lo presentado en el webinar, el país ya supera los 25 millones de metros cuadrados certificados.
No es solo para vivienda cara
El dato que más sorprende es dónde se concentra la certificación: el 72% de esos metros cuadrados son VIS. La sostenibilidad entró por la vivienda social, no por la de lujo.
Además, el año pasado se expidió una reglamentación que volvió exigibles criterios de construcción sostenible. Pero buena parte del mercado ya los había adoptado antes por iniciativa del sector privado.
Qué ganas como comprador
El beneficio más concreto llega en la factura. Una vivienda diseñada para gastar menos agua y energía paga menos servicios públicos cada mes, durante todos los años que la habites.
Por eso el comprador ya no ve la sostenibilidad como un discurso. Según Marval, sus clientes tienen en cuenta estos criterios al decidir porque los traducen en ahorro real, y además sienten que están tomando una mejor decisión.
En resumen, un proyecto certificado te ofrece:
- Menor gasto mensual en agua y luz.
- Espacios con mejor iluminación y ventilación natural.
- Materiales con menos emisiones incorporadas.
Qué gana el constructor
Para las constructoras la certificación también tiene sentido económico: mejora su reputación y puede abrirles beneficios tributarios y mejores tasas de financiación para la obra. Por eso se ha vuelto un estándar y no una excepción.
Algunas incluso van más allá de la certificación. Marval, por ejemplo, creó un «sello verde» propio con criterios mínimos para todos sus proyectos, incluida la huella de carbono de los materiales.
El eslabón que falta: los créditos verdes
Aquí está la parte que todavía no funciona del todo. Comprar una vivienda sostenible debería darte acceso a un crédito hipotecario con mejores condiciones, pero para la mayoría de compradores ese camino aún no es claro.
Tanto Camacol como Marval coinciden en que ahí hay una gran oportunidad. Si los bancos premiaran con tasas más bajas la compra de vivienda certificada, el beneficio llegaría desde el primer día y no solo en la factura de servicios.
Consejo práctico: si el proyecto que te interesa tiene certificación, pregúntale a tu banco si tiene alguna línea de crédito verde o beneficio de tasa para vivienda sostenible. Si la respuesta es no, ya sabes que esa ventaja hoy no está garantizada.
Más allá del edificio: el entorno también cuenta
La conversación ya no termina en la certificación del edificio. La nueva apuesta del sector son las comunidades sostenibles, y con ellas la idea de la «ciudad de 15 minutos»: tener educación, trabajo y comercio a un cuarto de hora a pie, en bicicleta o en carro.
Según Marval, vivir con los servicios cerca es también una forma de vivir mejor y de forma más sostenible. Por eso conviene evaluar el edificio y su entorno juntos.
Cómo evaluar si un proyecto es realmente sostenible
Antes de separar, haz estas preguntas en la sala de ventas:
- ¿Tiene certificación EDGE u otra equivalente? Pide el documento o el número de registro, no solo el sello en la publicidad.
- ¿Cuánto ahorro estima en servicios? Un proyecto certificado debería poder explicarte de dónde sale el ahorro: grifería, iluminación, ventanas, equipos.
- ¿Qué viene incluido y qué no? Si los equipos ahorradores dependen de acabados que pagas aparte, el ahorro también depende de ti.
- ¿Qué hay a 15 minutos? Revisa transporte público, comercio, colegios y servicios de salud alrededor.
- ¿Mi banco premia la vivienda sostenible? Pregunta por créditos verdes o beneficios de tasa antes de escoger entidad.
En Zonario puedes revisar en los mapas qué hay alrededor de cada proyecto de vivienda nueva, incluidas la cercanía a transporte y las condiciones del suelo, y comparar proyectos por ciudad y zona.
Fuente
Estudio de Compradores de Vivienda Nueva, presentado en el webinar «De la intención a la compra» de Asobancaria, con Camacol y Marval, el 14 de octubre de 2026 (ver la transmisión). La descripción de EDGE corresponde al estándar de la IFC, del Grupo Banco Mundial.
Publicado 2026-10-14
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